lunes, 2 de diciembre de 2013

La tuta non fa il corridore / El traje de correr no hace el corredor

Quando due anni fa avevo iniziato a correre, mi ricordo che potevo fare al massimo un kilometro trottando, e poi stremata dovevo fermarmi per riprendere fiato. A quel tempo la mia frase preferita era "una tuta non fa il corridore", e credevo che l'allenamento non avrebbe fatto miracoli. Poi quando ho provato a correre nel DF anche peggio, perché l'altitudine (2.421 metri) era un avversario in piú che si metteva di mezzo tra la meta e i miei sforzi per raggiungerla.
Poi piano piano ho iniziato a correre un pó di piú. La testardaggine mi ha aiutato, e poco a poco ho raggiunto i 2, 4 e 6 km. In algune occasioni durante gli allenamenti di barranchismo arrivavamo a correre sui 8,9 km, e le mie gambe rispondevano abbastanza positivamente allo sforzo e il mio fiato cercava de stare al passo delle gambe.
Cosí quando il sabado mi hanno proposto di correre una gara di 6 o di 12 km, ho visto l'opportunitá di mettermi alla prova, di mettere alla prova la preparazione, sforzi che avevo fatto in precedenza. Con altri compagni del montagnismo abbiamo deciso di correre la gara di 12 km, e cosí la mattina dopo, con poco sonno alle spalle e tante speranze, mi sono infilati in una tuta e sono andata al parco dove si sarebbe svolta la gara. Sapevo che il cioccolato che avevo nascosto nella tasca della tuta mi avrebbe salvato la vita o per lo meno aiutato in un paio di km, e che i due compagni con i quali avevo programmato di correre la gara potevano essere degli zuccheri ancora piú forti per spingermi ad arrivare alla meta.
Arrivata ho iniziato a guardarmi intorno, e ho adocchiato gli avversari più teminibi: dei signori sulla sessantina, tutti pelle e ossa, che stavano saltellando per il parco. C'era anche qualche bambino e molte ragazze, anche se il corridore medio era un uomo palestrato sulla trentina.
Cosí alle 7.10 in punto abbiamo iniziato a correre. In poco tempo ci siamo fatti largo tra le persone che avevano un passo piú leggero e ci siamo fermati su un buon ritmo. Ora che tutto é finito posso disegnare la curva della mia motivazione durante la gara: sono partita alla grande, fino al km 4 piú o meno ho corso ad un ritmo molto forte, ma arrivata al 4 volevo solo tirarmi per terra e gattonare fino al traguardo. Cosí i miei saggi compagni di corsa mi hanno fatto abbassare il ritmo, e con il nuovo ritmo ho potuto riprendermi, al km 5 stavo iniziando a recuperarmi e sentimi meglio. Ho scartato il cioccolato e ho iniziato a recuperare le forze. Cosí dal km 5 al 11 sono andata recuperandomi e sentendomi meglio, poi all'11, sentendo che il traguardo era vicino, ho ceduto un'altra volta e sono arrivata al traguardo con un bel fiatone.
La curva della motivazione sarebbe continuata a scendere se non fosse stata per i miei compagni di corsa, che tutto il tempo mi hanno motivata e fatta sentire accompagnata. So che la corsa é una cosa individuale, ma in gruppo penso che sia molto piú facile.
Alla fine sono stata tanto contenta di aver raggiunto i 12 km che mi sono messa a saltare, scordandomi per un momento di recuperare il fiato. Una ora e 10 minuti per raggiungere la meta, e un giorno completo per essere felice di averla raggiunta.
Ora l'obiettivo é migliorare questo tempo e di andare per una mezza maratona.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Cuando dos años atrás empecé a correr, me acuerdo que podía hacer máximo un kilómetro trotando, y luego cansadísima, tenía que pararme para tomar aire. En ese entonces mi frase favorita era que "un traje de correr no hace el corredor", y creía que el entrenamiento no hubiera hecho milagros. Luego cuando intenté correr en el DF me fue aún pero, porque la altitud (2.421 metros), era un contrincante más que se interponía entre la meta y mis esfuerzos para alcanzarla.
Luego paulatinamente empecé a correr más. Siendo terca por naturaleza, poco a la vez alcancé los 2, 4 y 6 km. En algunas ocasiones durante los entrenamientos de cañonismo alcanzaba correr 8,9 km, y mis piernas respondían bastante positivamente al esfuerzo y mi respiración intentaba estar al paso de las piernas.
Así cuando el sábado me propusieron de correr una carrera de 6 o de 12 km, he visto la oportunidad me meterme a la prueba, de meter a la prueba la preparación y los esfuerzo que había echo los meses anteriores. Con otros compañeros de cañonismo decidimos correr la carrera de 12 km, así que la mañana después, con pocas horas de sueño y muchas esperanzas, me metí mi traje de corredora y me fui al parque donde se hubiera llevado al cabo la carrera. Sabía que el chocolate que había escondido en el bolsillo de la chamarra me hubiera salvado la vida de ser necesario o por lo menos ayudada en un par de km, y que los compañeros con los cuales había planeado correr la carrera podían ser unos azucares aún más fuertes para empujarme hacia la meta.
Llega al parque empecé a mirarme alrededor. Primero que nada identifiqué a los adversarios más temibles: unos señores de sesenta años, todos piel y huesos, que estaban echándose saltitos por el parque. Luego había algún niño y muchas chicas, aunque el corredor promedio era un hombre palestrado de treinta años.
Así a las 7.10 en punto empezamos a correr. En poco tiempo nos abrimos el camino entre las personas que tenían un paso más ligero y nos establecemos a un buen ritmo de corrida. Ahora que todo terminó, puedo dibujar la curva de mi motivación durante la carrera: empecé muy motivada, hasta los 4 km más o menos corrí a un ritmo muy fuerte, pero llegada a los 4 lo único que quería hacer era tirarme en el piso y llegar así a la meta. Así que mis sabios compañeros de corrida me hicieron bajar de ritmo, y con nuestro nuevo paso he
podido recuperarme, al km 5 ya estaba empezando a sentirme mejor. Saqué el chocolate y empecé a recuperar las fuerzas. Así que del km 5 al 11 fui recuperándome y sintiéndome mejor, hasta que al km 11, sintiendo la meta muy cercana, cedí un poco, empecé a sentirme un poco floja y llegué a la meta con bastante trabajo.
La curva de la motivación hubiera seguido bajando si no hubiera sido por mis compañeros de corrida, que todo el tiempo me han echo sentir acompañada. Sé que la corrida es una cosa individual, pero creo que en grupo sea todo más fácil.
Al final estuve muy muy feliz de haber alcanzado los 12 km, tanto que me puse a salterar, olvidandome por un momento de recuperar el aire. Una hora y 10 minutos para alcanzar la meta, y una día ocmpleto para ser feliz para haberla alcanzada.
Ahora el objetivo es mejorar este tiempo e ir por un medio maratón :)


No hay comentarios:

Publicar un comentario