jueves, 7 de noviembre de 2013

Lo shock culturale che scompare con il tempo / Lo schock cultural que desaparece con el tiempo

Dopo tre anni vivendo in Messico, devo dire di essermi integrata benissimo in questo paese, fatto salvo per il cibo, con il quale ho ancora qualche problema di incompatibilitá. L'ho capito solo un paio di settimane fa quando la coppia di couchsurfer finlandesi mi hanno chiesto qual'é stato per me il piú grande shock culturale che avevo dovuto affrontare quando ero venuta a vivere in Messico. Lí per lí non mi é venuto in mente niente, visto che ormai nel mio immaginario il Messico, o per lo meno Cittá del Messico, é un paese completamente occidentalizzato, dove lo stile di vita di una persona che lavoro é molto simile allo stile di vita di un persona europea.
Poi ho cercato nei miei ricordi le prime impressioni sul Messico, ed effettivamente ho incontrato qualcosa simile a uno "shock culturale" anche se non lo definirei tale. Non sono mai rimasta shockata da quello che vedevo, ma sicuramente curiosa di vedere qualcosa di nuovo che non era presente nella mia cultura.
Ecco una lista di quello che mi ricordo:
- Per strada c'è gente che vende cibo praticamente ovunque. Sul marciapiede, in un parco o al semaforo, ogni metro cuatrato diventa un pretesto buono per i messicani per soddisfare i loro appetiti. In Italia non c'è niente del genere, al massimo a qualche sagra o qualche camioncino ambulante in eventi particolari, ma se si mettessero gli stessi vendedori messicani a un semaforo vendendo cibi cotti gli arriverebbe l'ufficio d'igene a fargli chiudere in 5 minuti.
- L' "ahorita" del messicani é qualcosa di tremendo che ho capito solo dopo un paio di mesi che mi sentivo ripetere ahorita e mi facevano aspettare mezz'ora piantata in qualche posto. Ahorita significa letteralmente "adesso", quindi quando qualcuno ti dice che "adesso arrivo", tu ti immagini che in 5 minuti fará la sua apparizione, e invece no, ahorita é un concetto temporale vasto, che puó variare da 10 minuti a due ore. Il record é stato fatto una volta da un mio amico che dopo il fatidico ahorita mi ha fatto aspettare una ore e mezza davanti a una pasticceria.
- Il modo di raccogliere i rifiuti. Praticamente alla mattina se ti accorgi di avere la casa piena di buste dell'immondizia devi uscire in strada e fare una caccia al tesoro alla ricerca di un signore che "passeggia" con il suo bidone di alluminio raccogliendo l'immondizia dei passanti. Se sei fortunato ti puoi imbattere nel famoso camion dell'immondizia, ma quello passa solo due volte al giorno ed a orari differenti. Ogni giorno diventa quindi una giocata con la fortuna, esci con le tue buste di mondezza, e se non trovi a nessuno, te le riporti a casa.
- Per lavare il bagno i messicani lo allagano. Letteralmente tirano una bacinella d'acqua e sapone e poi iniziano un complicato lavoro di mocio e di stracci fino a farlo diventare pulito e umido.
- Il vagone femminile del metro alla mattina si trasforma in uno studio di bellezza. Ogni donna ha il suo kit personale di trucco, e tra una stazione e l'altra si accingono nel delicato lavoro di "farsi belle". Questo habitus ha raggiunto un grado tale di sofisticazione, che le donne possono truccarsi inpiedi e con il metro in movimento, e ad una velocitá incredibile. Una volta ho visto a una signora che in tre fermate del metro si era messa fondotinta, rossetto, pitturato gli occhi di due colori diversi e collocatosi delle ciglia finte. Poi le donne invece di un arriccia ciglie, preferiscono usare un cucchiaio, e cosí alle 7 della mattina vedi queste signore che tirano fuori un cucchiaio dalla borsa e pensi si mangerrano uno yogurt o qualcosa di simile, e invece no, se lo mettono negli occhi e si arricciano le ciglia. In piú, se gli chiedi il motivo dell'uso del cucchiaio, ti tirano fuori una complessa teoria su perché il cucchiaio é migliore dell'arriccia ciglia tradizionale. Insomma, una vera arte.
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Después de tres años viviendo en México, o mejor, después de dos años seguidos en este país, tengo que decir de haberme integrado muy bien, por excepción de la comida, con la cual tengo todavía algunos problemas de incompatibilidad. En ese momento no me salió nada, dado que ya en mi imaginario México, o por lo menos el DF, es un país completamente occidentalizado, donde el estilo de vida de una persona que trabaja es muy parecido al estilo de vida de su hermano europeo.
Luego intenté buscar en mis recuerdos las primeras impresiones del México, y efectivamente encontré algo parecido a uno "shock cultural", aunque no lo definiría como tal. Nunca me quedé shoqueada por lo que veía, pero seguramente curiosidad de ver algo de nuevo que no estaba presente en mi cultura.
Aquí la lista de lo que me acordé:
- Por la calle hay gente que vende comida prácticamente en cada esquina. En la banqueta, en el parque o al semáforo, cada metro cuadrado es un pretexto bueno para los mexicanos para satisfacer sus apetitos. En Italia no hay nada parecido, sólo en alguna fiesta de pueblo o algún camioncito ambulante durante eventos particulares, pero si se hubieran puesto unos vendedores de comida en algún semáforo de allá, hubieran llegado los funcionarios del ministerio de la Salud en 5 minutos.
- El ahorita de los mexicanos es algo tremendo que entendí solamente después de un par de meses que escuchaba repetirme ahorita y me hacían esperar media hora colgada en algún lugar. Cuando alguien te dice "ahorita llego", tu te imaginas que en 5 minutos hará su aparición, y en cambio no, ahorita es un concepto temporal muy vasto, que puede variar de 10 minutos a dos horas, hasta días. El récord lo hizo una vez un amigo que después del fatídico ahorita me hizo esperar una hora y medio en frente de una panadaría.
- La manera de recoger la basura. Prácticamente en la mañana si te das cuenta que tienes la casa llena de bolsas de basura, tienes que salir en la calle y "cazar" un señor que "pasea" con sus botes de basura recogiendo la basura de los pasantes. Si eres afortunado te puedes encontrar el famoso camión de la basura, pero este pasa sólo dos veces por día y en horarios diferentes. Así que cada mañana es tentar la suerte, sales con tus bolsas, y si no encuentras a nadie, las regresas.
- Para limpiar el baño los mexicanos lo alagan. Literalmente le tiran una cubeta de agua y jabón y luego empiezan un complicado trabajo de trapo y escoba hasta hacerlo salir limpio e húmedo.
- El compartimento femenil del metro en la mañana se transforma en un centro de belleza. Cada mujer tiene su kit personal de maquillaje, y entre una estación y la otra se dedican al delicado trabajo de "hacerse guapas". Este habitus alcanzó un grado tal de sofisticación, que las mujeres pueden maquillarse paradas y con el metro moviéndose terriblemente, y con una velocidad increíble. Una vez vi a una señora que en sólo tres paradas se había puesto el color para la piel, carmín, pintado los ojos con dos colores diferentes y puesto unas pestañas postizas increíblemente falsas. Una verdadera arte. Si yo intentara eso, terminaría con un lápiz en un ojo al primer movimiento del metro. Luego las mujeres en cambio de enchinarse las pestañas con un enchina-pestañas, prefieren usar una cuchara de cocina, así a las 7 de la mañana ves a estas señoras que sacar una cuchara de la borsa y tu piensas que se van a comer un yogur o algo parecido, y en cambio no, se lo ponen en los ojos y se enchinan las pestañas. Además, si le preguntas sobre el uso de la cuchara, te sacan una compleja teoria sobre las bondades de la cuchara respecto a el enchinador tradicional. En fin, una verdadera arte.


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