lunes, 9 de marzo de 2015

8 di marzo nostalgico / 8 de marzo nostálgico

Tornando a casa ieri sera (domenica e quindi con el unico obbiettivo nella vira di buttarmi a letto), mi sono resa conto che era l'8 di marzo, la festa della donna. Durante la giornata ero stata a contatto con un sacco di persone e nessuno, dico nessuno, aveva fatto menzione alle festa. Non perché sia una paladina della festa della donna, ma in questi quattro anni che sono in Messico é la prima volta che mi rendo conto di quanto poco importa questa festa in questo paese, e neanche la mercadotecnia si sia messa in questo succoso mercato. Ieri sera mi sono ricordata con nostalgia quando mio padre l'8 di marzo si presentava con due rametti di mimosa, e se ci andava bene anche con una torta mimosa deliziosa. Effettivamente qua in Messico non ho mai visto una pianta di mimosa, mentra a Senigallia a inizio marzo puoi incontrare piante gialle e profumate che spuntano dai giardinetti delle case. Una meraviglia. 
E cosí l'8 di marzo se ne é andato via in silenzio, e infondo mi son chiesta che necessitá avevo io che qualcuno mi facesse gli auguri per una festivitá inventata dagli uomini per ribadire la loro supremazia sulle donne? Che necessitá avevo io se ogni giorno é la mia festa e di tutte le altre donne del mondo? Che necesittá avevo io di una torta se posso comprarmi una torta senza nessun pretesto qualsiasi giorno che ne avessi voglia?
Forse semplicemente nostalgia.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Anoche regresando a la casa (domingo y eso significa que el único objetivo en mi vida era tirarme en la cama), me
di cuenta que justo era el 8 de marzo, la fiesta de la mujer. Durante el día había estado en contacto con un montón de personas y nadie, digo nadie, había hecho mención a la festividad. No porque sea una defensora de la fiesta de la mujer, pero en estos cuatros años que estoy en México es la primera vez que mi daba cuanta de que tan poco cuenta esta fiesta en este país, y ni siquiera la mercadotecnia se había metido en este prometedor mercado. Anoche me acordé con nostalgia de cuando mi papá se presentaba en la casa el 8 de marzo con dos ramitas de mimosa, y si teníamos suerte también con un pastel mimosa riquísimo. Efectivamente en México nunca vi una planta de mimosa, la flor que se regala en esta fiesta, mientras a Senigallia a inicio de marzo puedes encontrar las plantas amarillas y perfumadas que se asoman de los jardincitos de las casas. Una maravilla. 
Y así el 8 de marzo se fue silencioso, y al final me pregunté qué necesidad tenía yo que alguien me felicitara por una fiesta creada por hombre para reafirmar su superioridad respecto a las mujeres? Qué necesidad tenía yo si todos los días es mi fiesta y de todas las otras mujeres? Qué necesidad tenía yo de un pastel, si podía comprarme un pastel cualquier día que se me antojara sin ningún pretexto?
A lo mejor simplemente fue nostalgia.


No hay comentarios:

Publicar un comentario