A quanto pare la Fiat, storica marca di utilitarie fortemente radicata nel territorio italiano, è bella e morta e sepolta. Dalle sue ceneri pare sia nata una creatura bicefala, con da una parte scritto in faccia Fiat e dall'altro Chrysler, ogni volto ha una nazionalità e una storia diversa, ma ora sembrano convivere armonicamente sotto la scritta FCA (Fiat Chrysler Automobilies). Questa nuova società, salutata con strette di mano e abbracci tanto dalla classe politica italiana che dai pochi imprenditori rimasti, si può definire apolide. Avrà sede legale in Olanda (affinchè gli Angelli possano avere una maggiore quota della società), la residenza a fini fiscali nel Regno Unito (per i vantaggi che il sistema inglese accorda a chi matura dividendi all'estero), e sarà quotata a New York, oltre che a Milano. Per quanto riguarda la produzione: Polonia, Turchia, Messico e qualcosa resta anche in Italia. Nel 2012 le stime parlavano di un 70 per cento dei lavoratori fuori dai confini nazioni, e c'era ancora chi vantava che la Fiat era un'impresa totalmente italiana, ora chi si potrebbe azzardare a dire questo?
La mia tristezza nasce dal fatto che come molti italiani, la Fiat è stata parte della mia vita: come tanti ho avuto una 500 (in una delle sue tante incarnazioni), e ho ascoltata sin da piccola i racconti quasi epici di questa impresa che faceva macchine per il popolo a prezzi bassissimi.
Ed ora non mi resta nient'altro che la rabbia e l'impotenza di vedere la Fiat morire e vedere gente che ride al suo funerale.
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A más de mil millas lejos de Italia, es muy raro que nazca en mí en el impulso nacionalista, pero la noticias de hoy han tenido éxito es eso.
Al parecer la Fiat, marca historia de automóviles profundamente arraigada en el territorio italiano, ya murió y
fue enterrada. De sus cenizas parece haber nacido una criatura de dos cabezas, en un lado tiene escrito en la cara la palabra Fiat, y por el otro la palabra Chrysler, cada cara tiene una nacionalidad y una historia diferente, pero ahora parecen vivir armonicamente bajo la palabra FCA ( Fiat Chrysler automobilies ). Esta nueva empresa , recibida con apretones de manos y abrazos por la clase política italiana por los pocos emresarios que quedan, se puede definir apátrda. Tendrá su domicilio social en los Países Bajos (para que los Angelli, sus fundadores, puedan tener un mayor peso de decisión en la empresa), la residencia fiscal en el Reino Unido (por los beneficios que otorga el sistema inglés a los que maduran los dividendos en el extranjero), y se cotizará en Nueva York y en Milán. En cuanto a la producción: Polonia, Turquía, México y algo también permanece en Italia. En 2012 , las estimaciones hablaban de un 70 por ciento de los trabajadores fuera de las fronteras nacionales, y todavía en aquel entonces había quienes se felicitaban de que Fiat era una empresa totalmente italiano. ¿Ahota quién se podría atreverse a decir esto?
Mi tristeza viene del hecho que, al igual que muchos italianos, la Fiat ha sido parte de mi vida. Como muchos, yo también tuve un 500 (en una de sus muchas encarnaciones), y he escuchado desde la niñez historias épicas sobre esta empresa que hacía coches para el publo a precios muy bajos.
Y ahora no me queda nada más que el enojo y la impotencia de ver la Fiat murir, con gente que se ríe a su funeral.









