Tra le 101, ovviamente c'è anche il fatto di voler cucinare, di scoprirmi e reinventarmi cuoca ai 26 anni. Quando racconto alle mie amiche e ai miei genitori delle mie imprese culinarie, la prima reazione è sicuramente quella di una sonora risata. Come ti viene in mente di metterti ai fornelli dopo aver passato una vita a mangiare piadine vuote? Ovviamente io rispondo che non è mai troppo tardi, e se sono stata una schiappa prima, questo non vuol dire che lo dovrò essere anche negli anni a venire. E allora mi son rimboccata le maniche, ho comprato qualche ingrediente più particole, e mi sono spinta verso confini a me sconosciuti. Quello che sto scoprendo è che la cucina è un gioco, dove vince chi ha pazienza e chi non ha paura di sbagliare. Infondo la cucina è come un esperimento scientifico: procede per prove e per errori. Ancora qualcuno ci rinfaccia della prima volta che abbiamo fatto la pizza in casa, perché era davvero immangiabile, ma piano piano è venuto fuori un risultato decente e sicuramente apprezzabile. Ho scoperto poi che ci sono cose semplicissime da preparare, come il pesto, la pasta fresca o il pane, e ci vuole solo un pò di pazienza e amore per i fornelli. Ma soprattutto ho scoperto nuovi sapori, diversi da quelli dei prodotti del supermercato, sapori che se pur non mi avvicinano a Italia, mi permettono di ristabilire un legame emotivo con la mia terra. Non è un caso che non mi cimenti con la cucina messicana, per quello c'è mia suocera che se la cava eccellentemente.
L'ultima ricetta sperimentata è per l'appunto quella del pane: volevo vedere se riuscivo a combinare qualcosa di commestibile, per poter soppiantare il pane in cassetta che normalmente si mangia qua. Non perché non esistano i panifici, ma perché normalmente questi aprono molto tardi alla mattina, e quando torni a casa alla sera sono rimasti per comprare solo paste e dolci vari, e il pane duro della giornata. Così ho cercato un pò di ricette e mi son messa a fare il pane, devo dire che la parte più noiosa è quella della lievitazione, perché ci sono molte ore morte nel mezzo, ma in generale si tratta di una ricetta semplice e alla portata di tutti.
E voi che aspettate a mettervi a fare il vostro pane artigianale? Non è solo una questione di sapore, ma anche di prezzo! Il pane fatto in casa infatti costa almeno un cuarto del pane commerciale!
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Está bien, sí , lo sé. Ya pasó más de un mes desde la última vez escribí, espero no haber dejado ningún huérfano por allí, pero aquí estoy otra vez. No es la falta de tiempo que me detiene, sino más bien la falta de una rutina, el echo de tener todo el día, o casi, disponibles, y querer hacer 101 cosas diferentes a la vez.
Entre los 101, también está del deseo de cocinar, cocinar para reinventarme y descubrirme a los 26 años de edad. Cuando les digo a mis amigos y mis padres de mis actividades culinarias, la primera reacción es sin duda la risa. ¿Cómo puedes pensar en ponerte a cocinar después de haber pasado toda una vida comiendo quesadillas? Entonces yo contexto que nunca es demasiado tarde, y si yo era una torpe antes, esto no significa que voy a tener que resignarme a mi estatus de torpe parar los años a venir. Y entonces me puse mi delantal, compré algunos ingredientes más partículas, y empecé a ingresar a un territorio desconocido para mí. Lo que me encontré desde el primer momento es que la cocina es un juego, donde gana el jugador que tiene la paciencia y que no tiene miedo de cometer errores. Al final la cocina es como un experimento científico: procede por ensayos y errores. Por ejemplo todavía hay alguien que se queja de la primera vez que hicimos pizza en la casa, porque en realidad estaba a los limites de lo comestible, pero poco a poco salió un resultado decente y sin duda apreciado. Más tarde me enteré de que hay cosas sencillas de preparar , como pesto, pasta o pan, y sólo se necesita un poco de paciencia y el amor por el arte. Pero, sobre todo , descubrí nuevos sabores, que no sean productos precocidos del supermercado, sabores que incluso si bien no me acercan a Italia, me permiten volver a establecer un vínculo emocional con mi tierra. No es casualidad que no me metí para nada con la cocina mexicana, para esto está mi suegra a la cual el business le sale excelentemente.La última receta probada es precisamente la del pan: quería ver si podía hacer algo comestible, con el fin de sustituir el pan de caja que se consume mucho aquí en México. No porque no hay panaderías , sino porque éstas normalmente abren muy tarde en la mañana, y cuando uno llega a casa por la noche quedan sólo panes dulces o algún pan de sal todo duro sobrado del día. Así que busqué algunas recetas y empecé a hacer pan. Tengo que decir que la parte más tediosa es la fase del descanso de la masa, ya que hay muchas horas muertas en el centro de la preparación, pero en general se trata de una receta sencilla y al alcance de todos.
¿Y ustedes que esperan para hacer su pan casero ? No es sólo una cuestión de gusto, sino también el precio! El pan casero cuesta por lo menos un cuarto del pan comercial
!

